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No todo el mundo presta a las gafas de sol la atención que requieren. Y es que muchas personas las considera un complemento más y no se dan cuenta de su fragilidad. Tanto las monturas como las lentes precisan de un cuidado, no sólo para que duren más, sino para que su finalidad sea efectiva.

Hay que estar pendiente de su limpieza y de los hábitos de uso. Continuamente, caemos en malas prácticas, como retirar la suciedad con la camiseta o dejarlas al sol, y éstas y otras muchas costumbres no les hace bien.

¿Quieres que te demos unos consejos sencillos? Seguro que los has escuchado muchas veces, pero los pasas por alto.

El primero hace referencia a la limpieza. Nunca limpies las gafas de sol en seco. Ni se te ocurra utilizar una prenda, una servilleta o un pañuelo. Pueden tener polvo, incluso arena, y rayar las lentes. Lo recomendable es echar agua en los cristales y secarlos con una bayeta de microfibra. También, es buena opción utilizar un jabón neutro. Respecto al uso de las toallitas húmedas o los sprays, son cada vez más recomendables, y es que, por ejemplo, algunos vienen con tratamiento antivaho que ayuda a que no se empañen con facilidad.

En lo que se refiere a la forma de limpiar las gafas de sol, hay que cogerlas por el puente o por la parte que se va a limpiar. Si se sujetan por el otro lado, se fuerzan y, con el tiempo, acaban partiéndose. Con la bayeta o toallita en mano, hay que frotar la lente de dentro a fuera. Muchas personas tienden a hacer círculos y con esto lo que se consigue es esparcir la suciedad.

Aunque parezca algo obvio, no está de más insistir en que las gafas de sol hay que guardarlas en su funda después de cada uso. Tendemos a dejarlas en las mesas o sueltas en los bolsos y lo que conseguimos con eso es rayarlas y romperlas. Por no hablar de cuando las dejamos apoyadas sobre los cristales… Siempre, sobre las patillas.

Cuando más se utilizan las gafas de sol es durante el verano, pero eso no quiere decir que soporten altísimas temperaturas. Por ello, nunca las dejes demasiado tiempo bajo los rayos del astro rey. Pueden llegar a deformarse por el calor.

Es cierto que estos consejos que os hemos dado son obvios. Pero, ¿los sigues? ¿Cuántas veces has limpiado las gafas de sol con tu vestido o camisa? ¿En qué ocasiones has hecho caso omiso a la funda? ¿Qué días no las dejas sobre la mesa o la estantería del salón?

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